Comunicado. Con un 99.8% de envases diseñados para ser reciclables y un aumento del 45% en el agua reciclada y reutilizada en 2024 en comparación con 2022, Barilla sigue reforzando su compromiso con la gestión responsable de los recursos. La compañía reafirmó este compromiso con motivo del Día Mundial del Reciclaje (18 de marzo) y el Día Mundial del Agua (22 de marzo), dos fechas que destacan la importancia de modelos de producción cada vez más sostenibles, desde una gestión eficiente del agua hasta el diseño de soluciones de envasado más circulares.
El agua, recurso fundamental para la producción de pasta y para el equilibrio de los ecosistemas, es un elemento central en la gestión de las operaciones de Barilla. La empresa trabaja para reducir progresivamente el consumo de agua en sus procesos productivos, promoviendo el uso responsable de este recurso y fomentando prácticas de recuperación, reciclaje y reutilización en sus plantas y a lo largo de la cadena de suministro. Para respaldar este enfoque integral, el Grupo ha adoptado un Sistema de Gestión Ambiental que cumple con la norma UNI EN ISO 14001 y lleva tiempo realizando Análisis del Ciclo de Vida (ACV) de sus productos, con especial atención al Índice de Escasez de Agua, que mide el consumo de agua en relación con la disponibilidad regional de agua. En sus centros de producción, el agua —procedente principalmente de acueductos, pozos o aguas superficiales— se monitoriza continuamente para garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental, mientras que los sistemas de tratamiento de aguas residuales están sujetos a estrictos controles para prevenir la contaminación.
Cada centro de producción establece objetivos anuales para reducir el consumo de agua, que se monitorizan mensualmente a través del Supply Chain Scorecard, la plataforma global del Grupo que realiza el seguimiento de los indicadores de desempeño ambiental. La recuperación y reutilización del agua cobra cada vez más importancia: en 2024, el volumen total de agua reciclada y reutilizada aumentó un 45 % con respecto a 2022, con un incremento aún más significativo en las zonas con escasez hídrica, donde el aumento alcanzó el 164%. Una contribución importante proviene de la planta de Rubbiano en Parma, dedicada a la producción de salsas y pesto. Las mejoras en los sistemas de tratamiento de aguas residuales permitieron recuperar más de 62 mil m³ de agua entre 2022 y 2024, gracias a soluciones avanzadas de reciclaje de agua. Este compromiso también se extiende a la cadena de suministro agroalimentaria, con colaboraciones voluntarias con proveedores de tomate y albahaca para promover prácticas agrícolas que utilicen los recursos hídricos de manera más eficiente.
De cara al futuro, Barilla seguirá invirtiendo en la mejora de la eficiencia hídrica en todas sus instalaciones. En la planta de Rubbiano, se prevén inversiones de más de 5 millones de euros en el marco del Plan de Energía y Agua, el programa de 168 mde lanzado en 2024, con el objetivo de aumentar el índice de agua reciclada en un 250% en las zonas con mayor escasez de agua para 2030 en comparación con 2022.
Uno de los ejemplos más tangibles de la estrategia de sostenibilidad de Barilla se refiere al empaque, un desafío ambiental vinculado a los residuos generados y las emisiones asociadas a la producción. La compañía trabaja para mejorar la protección del producto, reduciendo el desperdicio de alimentos, e incrementar el uso de materiales reciclados, disminuyendo así el uso de recursos fósiles. Actualmente, el 99.8% del empaque de los productos del Grupo Barilla está diseñado para ser reciclable. A nivel mundial, más del 50% de los materiales utilizados en el empaque del Grupo son reciclados, mientras que el 71% del empaque es de papel o cartón. Este camino se guía por los Principios de Empaque Sostenible, introducidos en 1997 y actualizados continuamente. Entre sus objetivos concretos, la compañía se propone eliminar alrededor de 4.,00 toneladas de material de empaque del mercado para 2030 mediante proyectos de rediseño.
El empaque de la pasta Barilla representa un caso de referencia en el diseño de soluciones que garantizan la seguridad y la calidad de los alimentos, a la vez que reducen el impacto ambiental. Un símbolo de este compromiso es la Caja Azul, hecha con cartón de fibra virgen proveniente de bosques gestionados de forma sostenible. Esto se complementa con el uso de tintas de bajo olor, que mejoran aún más la reciclabilidad dentro del flujo de reciclaje de papel.
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