Agencias. La industria cárnica de la India se prepara para un año de expansión significativa. Según el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), se pronostica que la producción de carne bovina y de búfalo (conocida como carabeef) alcanzará las 4.73 millones de toneladas en 2026. Este incremento está impulsado principalmente por una robusta demanda externa y una política gubernamental que fomenta el desarrollo del sector ganadero como un derivado de la industria láctea.
A diferencia de otros mercados, la producción india se basa casi exclusivamente en el sacrificio de búfalos de agua, ya que el sacrificio de ganado vacuno sigue prohibido en la mayor parte del país debido a sensibilidades religiosas. Los animales destinados a la industria cárnica son, en su mayoría, machos y hembras improductivas provenientes del sector lácteo, concentrándose la producción en estados como Uttar Pradesh, Punjab y Maharashtra. Con un inventario ganadero estable de 307.5 millones de cabezas, la India reafirma su posición estratégica en el mercado global de carne de vacuno.
En el ámbito del comercio exterior, las exportaciones se perfilan como el motor del sector. El USDA prevé que las ventas internacionales alcancen los 1.7 millones de toneladas en 2026, consolidando la tendencia alcista iniciada en 2025. El éxito exportador de la India se debe a la competitividad de sus precios, favorecidos por la debilidad de la rupia frente al dólar estadounidense.
Los principales destinos del carabeef indio incluyen mercados tradicionales como Egipto, Vietnam, Malasia y los Emiratos Árabes Unidos, observándose además un reciente y fuerte aumento en los envíos hacia Rusia y Uzbekistán.
En contraste con su éxito exportador, la India mantiene una política de importaciones sumamente restrictiva. El país prohíbe efectivamente la entrada de carne de vacuno y sus productos derivados por motivos religiosos y culturales. Las regulaciones actuales y los aranceles vigentes actúan como una barrera que limita el comercio de animales vivos y carne a niveles insignificantes, sin cambios previstos en esta política para el corto plazo.
Este panorama de crecimiento exportador, sin embargo, plantea desafíos internos. El aumento de la demanda internacional ha presionado al alza los precios mayoristas domésticos, que han subido de forma constante desde 2022 debido a los mayores costos de producción y transporte. Pese a ello, la carne de búfalo sigue siendo la proteína roja más asequible en el mercado local en comparación con el cordero o el cerdo.
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