Agencias. Como parte de las labores del movimiento “Make America Healthy Again” para reemplazar los colorantes artificiales, derivados del petróleo, por alternativas naturales, la FDA anunció que aprobó el uso del colorante rojo de remolacha y amplió el uso del extracto de espirulina.
El número de colorantes naturales aprobados durante el actual gobierno estadounidense asciende ahora a seis. El rojo de remolacha es un líquido o polvo de color rojizo-púrpura. El extracto de espirulina, un polvo o líquido verde azulado obtenido del alga Arthrospira platensis, que se encuentra en océanos y lagos salinos, ya estaba aprobado para su uso en numerosos alimentos y bebidas. Entre ellos se incluyen dulces, chicles, glaseados, algunos productos lácteos, cereales, condimentos y bebidas alcohólicas y no alcohólicas.
La acción más reciente de la FDA permite que este ingrediente se utilice de manera más general en otros alimentos destinados al consumo humano, con excepción de la fórmula infantil y de ciertos productos sujetos a inspección del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés).
La FDA también anunció que los productos que contengan colorantes naturales ahora pueden llevar la etiqueta “sin colorantes artificiales”, lo que facilitará a los consumidores distinguir entre alimentos teñidos de manera sintética y natural. Antes, las empresas por lo general solo podían hacer este tipo de afirmaciones si sus productos no contenían ningún colorante añadido.
“Esto es un avance real. Estamos facilitando que las empresas se alejen de los colorantes sintéticos derivados del petróleo y adopten alternativas más seguras, de origen natural. Este impulso fortalece nuestro esfuerzo más amplio para ayudar a los estadounidenses a comer alimentos reales y a Make America Healthy Again”, dijo el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr.
Los colorantes sintéticos más utilizados en Estados Unidos son los rojos números 3 y 40, los amarillos números 5 y 6, y los azules números 1 y 2. Estos colorantes han sido asociados con un mayor riesgo para la salud, incluidos, en algunos casos, cáncer y problemas neuroconductuales en animales y niños.
“Los colorantes artificiales dominaron porque son más baratos, más estables al calor y al almacenamiento, y más fáciles de estandarizar en alimentos ultraprocesados. Pero esas ventajas de fabricación no implican que sean más saludables o necesarios, razón por la cual muchas marcas enfocadas en alimentos integrales han vuelto a fuentes de coloración basadas en plantas y algas”, explicó Wesley McWhorter, dietista registrado y vocero de la Academia de Nutrición y Dietética.




