Comunicado. El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) —brazo técnico de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA)— desarrolló variedades mejoradas de frijol para contribuir a incrementar la productividad, mejorar los ingresos de las y los productores y avanzar hacia una agricultura más resiliente frente a los efectos del cambio climático.
El frijol constituye uno de los cultivos estratégicos para México por su importancia económica, social y nutricional, de ahí que el Plan Frijol es parte del compromiso para fortalecer la producción nacional de alimentos.
Entre las distintas variedades comerciales, los tipos Negro (brillante y opaco) y Pinto representan más del 50% de la superficie sembrada a nivel nacional, equivalente a aproximadamente 900 mil hectáreas, y concentran la mayor parte de la producción y del consumo del país.
La demanda del frijol Negro se concentra principalmente en las regiones centro y sur-sureste de nuestro país, mientras que el frijol Pinto predomina en el norte del país, pero en las últimas décadas su cultivo y consumo se han expandido hacia las regiones centro y centro-occidente, incluyendo Nayarit y Sinaloa durante el ciclo agrícola otoño-invierno.
Por ello, el INIFAP ha impulsado la investigación en mejoramiento genético por más de una década y ha puesto a disposición del sector productivo once variedades mejoradas de frijol Negro, de las cuales 10 corresponden al tipo negro opaco de grano pequeño: Tacaná, Comapa, Primavera 28, Verdín, San Blas, Rubí, NOD-1, Rincón Grande, Tijax y Nayarit 26.
A ellas también se suma San Luis 22, de tipo negro brillante. Una segunda variedad de este último tipo se encuentra próxima a concluir su proceso de liberación. Éstas también presentan características que responden a las necesidades actuales del campo mexicano, como mayor potencial de rendimiento, amplia adaptación a diferentes condiciones agroecológicas y resistencia o tolerancia a las principales enfermedades que afectan al cultivo.
Además de sus ventajas agronómicas, ofrecen atributos de calidad como menor tiempo de cocción, alto contenido de proteína, fibra dietética, carotenoides y minerales, lo que favorece una alimentación más saludable y nutritiva para las y los consumidores.
En el caso del frijol Pinto, el INIFAP ha desarrollado las variedades Centauro, Rarámuri, San Rafael, Salinas, PID-1, PID-2, Tepehuan RS y Río Grande, las cuales presentan excelente adaptación a condiciones de temporal en las regiones semiáridas de altura durante el ciclo Primavera-Verano.
También, estas variedades presentan un desempeño sobresaliente bajo riego en distintas zonas productoras del país, incluido el ciclo Otoño-Invierno en Nayarit y Sinaloa y el ciclo intermedio en la región de El Bajío.
Una característica distintiva es el lento oscurecimiento del grano, atributo que permite conservar por más tiempo su calidad comercial y facilita su comercialización. Asimismo, el INIFAP desarrolló una nueva versión derivada de Pinto Saltillo, obtenida mediante procesos de selección enfocados en la sanidad de la planta y del grano, la cual iniciará próximamente su proceso oficial de registro.
La investigación científica del INIFAP también se ha orientado al desarrollo de materiales genéticos con mayor adaptación a condiciones de sequía, es decir, cuentan con características que favorecen un uso más eficiente de la humedad disponible, mayor estabilidad del rendimiento bajo condiciones de estrés hídrico y una mejor respuesta frente a escenarios de variabilidad climática.
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