Comunicado. Con base en un estudio hecho por el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne), que analiza la evolución de siete grandes categorías a partir de información de producción, comercio exterior, precios y consumo, se dio a conocer que el mercado mexicano de carnes frías muestra una combinación de escala, elevada penetración en los hogares y una industria local capaz de abastecer casi completamente la demanda interna.
El estudio titulado “Consumo Mexicano de las Carnes Frías 2026” indica no sólo cuánto consume México, sino también qué productos están ganando terreno, cuáles retroceden y qué papel desempeñan las diferentes proteínas animales dentro de una industria que ha cambiado considerablemente durante las últimas décadas. El estudio comprende salchichas, jamones, chorizo y longaniza, tocino, chuleta ahumada, mortadela y queso de puerco.
El informe señala que, en 2025, México consumió algo más de 616 mil toneladas de salchichas, equivalentes al 51.6% del consumo nacional de carnes frías. El jamón ocupó cómodamente el segundo lugar, con aproximadamente 446 mil toneladas y 37.3% del mercado. Es decir, salchichas y jamones representan conjuntamente cerca del 89% del consumo mexicano de carnes frías.
Muy por detrás aparecen el resto de las categorías. Chorizo y longaniza alcanzan aproximadamente 43 mil toneladas anuales, equivalentes al 3.6% del mercado. El tocino ronda las 42 mil toneladas, mientras que mortadela y queso de puerco se encuentran entre los productos de menor participación, con aproximadamente 17 mil y 10 mil toneladas respectivamente.
Dentro de ese escenario, la evolución de la salchicha resulta especialmente significativa. Su consumo pasó de 551 mil toneladas en 2020 a 616 mil toneladas en 2025, equivalente a una tasa de crecimiento anual compuesta del 2.3%. La industria mexicana acompañó esa expansión con una producción que se mantiene muy próxima al nivel de consumo. La tendencia también aparece claramente cuando se observa el consumo por habitante. En 2020 cada mexicano consumía en promedio 4,334 kilos de salchicha al año. Cinco años después la cifra había ascendido a 4,655 kilos.
El liderazgo no responde a una única causa. El informe identifica factores como precio relativamente accesible, estabilidad de la oferta, gran cantidad de puntos de venta y facilidad de preparación, características que convierten a la salchicha en un alimento adaptable tanto al consumo doméstico como fuera del hogar.
La carne aviar tiene un lugar central en la principal categoría. El análisis del comercio exterior permite dimensionar la importancia de la proteína aviar dentro de las formulaciones de salchichas. Durante 2025 México exportó 2,390 toneladas de salchichas, apenas el 0,4% de su producción. Sin embargo, aproximadamente 85% de esas exportaciones correspondió a productos elaborados con carne de ave.
La participación aviar también resulta elevada del lado de las importaciones. México importó 20,460 toneladas de salchichas en 2025, de las cuales 74% correspondió a salchichas de ave, frente a un 18% elaboradas con carne bovina. Esto convierte a la industria de carnes frías en otro destino relevante para la producción avícola, más allá del consumo tradicional de pollo fresco.
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